Vuelta a Renacer

03.02.2015 22:30

Pensaba que el principe azul existía, pero con veintiun años de edad ya me había llevado muchas decepciones.estaba en la estación de tren en Milán y como todos los días me dirigía a Florencia; mediante el tren de cercanías que siempre puntualmente estacionaba en la vía siete.

Al entrar me sentaba en el mismo asiento y siempre acompañada por un señor canoso y robusto, él abría su portátil y daba sus últimos retoques a la presentación que debía exponer; al contrario, yo me sentaba y escuchaba música y me olvidaba de todo.

La vida en tren era aburrida, pero tambien divvertida, ya que inocentemente escuchabas y observabas a tu alrededor.


Dicen que cuando no lo buscas, lo encuentras, y así fué. Fue una mañana de invierno fría y la calefacción calentaba todo el vagón; entonces aparecistes, eras el chico perfecto, moreno con los ojos verdes y disimuladamente te perdistes en mí.

Todo el viaje nos estuvimos intercambiando miradas y sonrisas, pero ninguna palabra.

A la mañana siguiente estaba ansiosa porqueaparecieras, no aportaba la vista de la puerta y cruzando los dedos te ví, y algo, en mi interior renació, fue lo que sentí al besar por primera vez. El tiempo se paró, no quería que se acabase, pero de repente me preguntaste algo, no me enteré y sin pensar dije que sí y te sentaste al lado mío.

Una conversación surgió y desde entonces todo cambió, todo aquello que quise olvidar del principe azul, el zapato de cristal y el último baile resonó en mí.


El verano pasó y el invierno volvió y como siempre te esperaba, pero esa mañana fue distinta, no apareciste. Asi durante meses y sabía que me había vuelto a pasar. Fue la última vez que pensé en tí. Cuando crees que algo no puede pasar pasa; el tren se descarriló y caí, no podía respirar entonces te ví, no lo podía creer, pero ya era tarde, el último soplo salió, pero este era especial ya que contenia todo lo que vivimos, pero se acabó.


Monica M.L. 13 años