Mirar la vida desde el asiento de atrás.

27.08.2014 00:25

Mirar la vida desde el asiento de atrás.

Esta mañana me levante tarde. Las noches de calor irrespirables de esta ciudad en Agosto, te dan un despertar denso, lento y pegajoso que te invita a seguir durmiendo en duermevela, porque ni descansas ni te despejas. Y as,  pausadamente te duchas al ritmo jamaicano y empiezas a ver el día un poco mas azulado. Cuando notas el agua mas bien tibia que fría de la ducha sobre tu cabeza vas notando que esas neuronas del reloj biológico se van dando cuenta que llegan tarde. El sopor de la noche semi en vela va pasando y dando pie a la horrible sensación de, " hay que correr que llego tarde" ... Pero desgraciadamente el cortisol sigue dormido. 

Tras un cafe bebido y la lucha con las llaves, salgo a la puerta y clareando me dirijo con mas cara de correr que velocidad a la parada de taxi. El taxista aunque despierto tenia las mismas ganas de hablar que una servidora por lo que nos dirigimos un convencional "buenos días" y con sobrio," donde le llevo" nos trasladamos, absortos en nuestros pensamientos, al otro lado de laciudad. 

Al mirar hacia fuera casi por casualidad me di cuenta cuanto cambiaba el paisaje viajando en el asiento de atrás. Habitualmente conducir, dirigir tu vida cada mañana crea una responsabilidad que impide disfrutar de cada calle. Mirando el sol que asomaba por detrás de Santa Justa y Rufina disimuladamente con el mismo sueño que yo misma, descubrí el numero de días y de horas que había dejado de ver esa espectacular imagen. Y cuantos, como yo, durante tantos años habían visto en ella solo un dia mas, una torre alta con un sol detrás por estar mas pendientes de evitar invasiones o de vender artesanías, por querer ser el primero en llegar a la escuela o no ser el ultimo en llegar a trabajar. Y es que no se vive igual en el asiento delantero que mirando desde atrás. Atrás la vida no tiene responsabilidades. No tiene estrés, no tiene miedo. El de delante para el golpe... Delante todo son retos y errores, emociones buenas y malas... Las emociones del asiento de atrás son sosegadas, pausadas, suaves , a veces triste y a veces alegres, casi nunca dramáticas o pasionales. 

Pasaban a mi lado gentes y gentes andando hacia el mismo lugar como marionetas de un teatro chino, el movimiento titeresco los hacía inertes. Uno tras otro sin darse cuenta de lo que yo estaba viendo esa mañana. Mi desrealización hacía de los demás simples personajes de cuentos, no sé aún si mi todavía ensoñacion o la simple experiencia de vivir por un día en el asiento de atrás. 

Iba hacia el mismo lugar de todos los días con la misma responsabilidad pero llegue pensando como los que viajan en el asiento de atrás... El de delante lo sabe... Solo tengo que seguirlo...y casi note como los pies levantaban un palmo del suelo. Así la vida es mas fácil pensé; pero entonces llegue a la puerta de la realidad y pensé... Disfrute del camino mientras lo pasee pero... No me queda nada para el recuerdo más que títeres... Un mundo de títeres que se dirigen de izquierda a derecha solo detrás de aquel que le da un sitio en el asiento de atrás.

Busque en el bolsillo de mi rebeca y encontré mis llaves;¡Bonito día para vivirlo de vez en cuando..!. Pero prefiero mi coche, mirando mi ajetreada vida desde el "asiendo de alante"


Mercedes l. Uralde