Mirar a la Cara a los pacientes

04.06.2014 23:42

Mirar a la cara a los pacientes.

Una de estas mañanas intensas desde las nueve, en la que la sala se llena de pacientes y familiares pasando de mostrador a mostrador, intentando llegar a la persona correcta para que lo atiendan y mientras el personal de admisión y yo discutíamos la mejor forma de organizar la clínica; miré  hacia la sala para comprobar que  cada una de las personas que deambulaban por la sala se encontraban debidamente encauzadas.
 A golpe de vista encontré una señora elegantísima q
ue estaba siendo sujetada por sus familiares para que pudiera pasar a la consulta, su cara estaba extremadamente pálida y llena de magulladuras y apenas se sostenía en pie, nos miramos y rápidamente bajamos a traer una silla de ruedas. A los dos minutos el doctor que la vio nos pidió su traslado a urgencias y en poco tiempo todo el personal se movilizó. Al día siguiente un escalofrío nos recorrió el cuerpo a todos los que estábamos allí, una de las enfermeras de urgencias nos contó que  nuestra paciente tal y como llegó a urgencias sufrió una parada cardiaca, y tuvo que pasar a la UCI, falleció. La historia es muy triste pero al menos nos quedó la sensación de que hicimos bien al " Mirar a la Cara a la enferma" . Hicimos lo posible lo mas rápido que pudimos..
.Y es que en la sociedad que vivimos debemos recordar " mirar a la cara"  al paciente y aunque parezca raro decirlo, también deberíamos recordar mirarle a la cara al médico. "Mirar a la cara" al compañero de trabajo, en nuestro caso a la persona de recepción, a la enfermera que nos toma la tensión , al paciente que necesita un volante o al que no sabe donde esta el ascensor. 
Entre el personal sanitario y los propios pacientes debemos hacer  un hospital humanizado. un hospital donde se respeten a las personas y se les mire a los ojos...
 Siempre me han alabado mi gran ojo clínico, algo que como es un arte en si mismo,siempre me ha enorgullecido. Pero tras años de ejercicio y relaciones medico- pacientes me di cuenta de lo que era eso de "El ojo Clínico " que decían los antiguos ; es la capacidad de observar y escuchar al paciente y a su entorno.  Siempre que hice un diagnostico difícil, me habían hablado decenas de ojos, los ojos de la persona que me paso al paciente, las palabras de quien lo acompañaba y la entrega del paciente que tenia en mis manos. Todos somos importantes en el proceso clínico.
Una persona que está acostumbrada al dolor no nos trasmite la importancia del mismo con palabras pero sus movimientos lentos y controlados nos indican que no esta bien, si la persona es prudente siempre dirá que no le duele tanto pero su familiar comentará lo que ha dejado de hacer en casa  por su enfermedad. 
Angeles decía que no le pasaba nada, que no sabía porque la habían traído a la consulta, pero su hija me dijo... "Se ha dejado la sartén encendida en el fuego y eso en ella no es normal". Angeles tenía un tumor cerebral benigno que se operó y esta divinamente. Continuando con su cocina sin peligro ninguno.
La recepcionista  del centro al entrar en consulta nos mira,  y con dos gestos de su cara , nos indica si esta animada, nerviosa o diferente, ya que muchas veces conoce a los pacientes de muchos otros días . Tambien hay que escuchar a todos los miembros del equipo, todos tenemos nuestro papel imprescindible.
Y es que la confianza y la buena relación es un factor de buen pronostico.
 El cariño que la enfermería  de Neonatos pone en cada toma  de noche, hace que el niño eche menos en falta a su madre y se alimente mejor, cada enfermera se encarga de un niño como si fuese una sustituta de sus padres y así actúa, le habla le acaricia, y el niño conoce su olor y su tacto incluso con guantes. Y una vez que un niño come , ya lo dicen las abuelas... ¡Este niño ya esta bueno...! ¡Eso sí! Cuando el niño vuelve a casa, no hay quien lo duerma si no es cogido de la mano como hacía ella. 
La administrativa que con gracia y cariño le dice a un abuelo, 
- Don Julian ! Déjeme el volantito que yo se lo autorizo, y así cuando venga ya no tiene que esperar. Y no se le olvide que el lunes lo tengo que ver yo por aquí y sin muletas ya... Eh?,  Usted viene a darme una vueltecita y así baja el colesterol! 
- ¡Ah si hija! Que simpática eres! Así me entretengo un rato... 
Y tened por seguro que el colesterol se le baja y la artrosis de cadera se reduce con el ejercicio.  Y la alegría de tener con quien hablar le permite vivir intensamente otro día más de su última década.
Hasta una sonrisa de un anestesista amable  y del cirujano en la puerta del quirófano relajan la tensa musculatura de la cara y mejoran la inducción anestésica y el despertar... Esa voz del anestesista diciéndote :
- "Angustias ! Relájese  un poquito y piense en algo que le guste"que seguro que el Dr López la va a dejar como nueva.- esto sólo, hace que el despertar sea mucho mejor. El miedo al empezar la anestesia, esta demostrado que genera un despertar doloroso y ansioso. Un postoperatorio mucho más largo.

Yo he sido paciente como todos los médicos y como todos ellos, de los malos. Y siempre he ido buscando al compañero que me va a hacer el trance agradable, que se va a preocupar de lo que me duele y lo que me preocupa. Y eso de empezar a dormirte y ver una cara conocida que te acaricia la mano da unas ganas de vivir  impresionantes. 
Conocer a tus médicos y a su equipo, y confiar en ellos es imprescindible para la buena evolución de cualquier herida o enfermedad.
Los pacientes deben encontrar en la cara del médico o de su enfermero la confianza de entregar todos los datos a las personas que la van a ayudar, no examinar su conocimiento ni intentar demostrar si somos adivinos o no. Cuando seamos pacientes tenemos que entender el cansancio y la preocupación que pueden tener por otros enfermos y conseguir encontrar en la relación el punto de entendimiento eficiente. No hay nada mas satisfactorio para un médico que curar. 
¡Miento ! Que alguien te pare por  la calle y te recuerden con cariño, eso es lo mejor que te puede pasar.
Y aquella frase de ... Necesito una cita con la Doctora rubita, la que estaba embarazada... (como si sigo embarazada durante años...no importa). Ahora la echo de menos.
 
Cuando eres paciente tienes que tener paciencia o eso dice el nombre. Mi sesión de osteopatía me ha enseñado a tenerla, llego allí y Amaia me pregunta como he dormido esta vez, como me siento al despiertar, que tengo la cara mejor... Mientras realiza sus técnicas consigue que mis tensiones bajen, y entre las dos pensamos la manera de salir de la situaciones conflictivas de la vida, yo de la mía y ella de la suya; e incluso a veces al reves, yo de la suya y ella de la mía, otro punto de vista... Un conversación con profesionalidad pero con confianza y aunque mi formación es puramente clásica tengo que reconocer que la mezcla entre el tiempo dedicado al tratamiento y la técnicas de tratamiento en si, hacen que salga de allí resolviendo lumbalgias y cefaleas que hace 1 año creía que no iba a eliminar en mi vida. Pero  lo cierto y más importante es que lo primero que hacemos al llegar es;  " Mirarnos a la cara ... Y sonreír".
 
Hoy del bolsillo de mi Rebeca he sacado una pegatina blanca y negra  con los datos de una paciente y al mirarla he tachado donde ponía ... Maria Soledad y he puesto...Sole. 
 
Intentemos que la Soledad de este mundo estresante e impersonal, no llegue nunca a nuestros hospitales. 
 

Mercedes L.Uralde