Hoy hay que escribir sobre Ella.

21.11.2014 18:29

 

Un momento histórico hay que vivirlo como tal, fuera de prejuicios y análisis económicos. 

Cada uno es cierto, que valora las cosas como las ha vivido y de muchas vivencias distintas nace la historia verídica. 

Yo sólo la vi una vez, la vi una vez de verdad, con poca gente y en la intimidad. En esas circunstancias en las que lo mejor es entregarse y confiar. 

A pesar de estar en un sitio aislado, oscuro y sin adornos de ninguna clase, no vi aparecer a una persona empequeñecida por el dolor ni consumida por la edad, ni una persona con miedo al sufrimiento ni a la enfermedad. Vi bajarse de un coche especialmente cuidado, a una persona amable y elegante que con dificultad se ponía de pie sostenida por su propia entereza. Una especie de alma levitando, casi bailando a un palmo del suelo. Mirando a los ojos de los que la recibíamos, con el objeto de estudiar nuestra presencia y preocupada de dar las gracias. Una grandeza que llenaba, con su deslizar silencioso, unas paredes grises de hormigón transformándolas en tapices del Palacio Real. 

Pasó hacia dentro, hablo con todos como una mas y se entrego con confianza al que seria su protector durante esa tarde de tensión. Al despertar se despidió dando las gracias, volvió como muchos otros a descansar a su cama, con su camisón... 

Y se fue a disfrutar como Machado de los recuerdos de una infancia de un Patio de Sevilla. 

 

 

Un palacio acogedor, que lejos de abrumarte con sus obras te recibe en salones de mil colores con vajillas y candelabros de art decor y cojines de Estambul. Cálidas paredes vestidas de cuadros de gran valor y fotografías gastadas de los setenta, de esas que el color se va perdiendo con el paso de los tiempos y hechas con la mira de un fotógrafo aficionado. Unos pasillos estrechos llenos de collares colgados en sus paredes, mesillas con marcos de amigos y toallas con puntillas rodeadas de centros de flores secas. Y ventanas asomadas, embelesadas a un hermoso y salvaje jardín de verdes palmera y arcos de medio punto con sillones de caoba y azulejos de sevillanos.

 

Los que tuvieron la suerte de conocerla mas que yo, refieren a una persona que lejos de la frivolidad aparente, necesitaba cultura; solo le gustaba hablar con quien tuviera una conversación interesante y alegre. Quería ser de Sevilla y era mas de Sevilla que muchos, una preciosa personalidad que demostraba que se puede ser sevillano, alegre y culto, vivir las fiestas y la política, trabajar para uno mismo sin abandonar a los demás. Luchar por la Historia y para la Historia. Hizo lo que sentía, decía...que no lo que quería. (Como dicen muchos...)

 

 

Una mujer excepcional e indiscutiblemente moderna, en un contexto histórico realmente cambiante; que, como tantas mujeres de su edad vivió demasiadas guerras, pero ella,como lo hace un ministro de exteriores, vivió su vida con política de guerra de postguerra; de guerra de nuevo y de guerra fría después, con el inconveniente,como tantas otras, de ser mujer en un mundo de hombres. Una mujer valiente, poderosa y culta...una inteligente personalidad que usó su libertad para todo.

Para mi que solo la vi de verdad...una vez, una pequeña Gran persona mayor.

Fdo.Mercedes L.Uralde