Esa Ciudad.

12.11.2015 23:35

Esa ciudad

Nunca pensé que aquella historia, la historia que mi madre me contaba para dormir me  fuese real. Un lugar en el que el pasado se hace fuerte, para revivirlo. La musica y el baile, en sus estrechas calles con jazmín, se hacen sonar; y eso y mucho mas. Pero esta vez a mí me toca la historia.

El llegar no es importante, precisamente porque ni yo sé como lo hice, un día desperté y allí me encontré. Era una casa realmente curiosa, tenía un patio interior con columnas, todos los dormitorios se encontraban alrededor, la pared era blanca adornada con azulejos, el patio de la época estaba adornado con plantas y con una gran fuente en medio.

A la hora, después de recorrerme  cada rincón de la casa, decidí salir a la calle para ver exactamente donde me encontraba. Cogi las llaves de la mesa del centro del patio y salí por ese gran portón que custodiaba lo que seria mi casa.


Al salir el sol abrasador me deslumbró, y el calor se hacia  cada vez mas pesado, era como si fuese agosto pero estábamos en Octubre. Tras andar durante horas  y horas, entré en lo que era la catedral, era un edificio grande con detalles del gótico y del barroco, aquellas vidrieras se impresionaban, con esos colores que conseguían pasar la luz de aquel sol que minutos antes me abrasó. Era simplemente alucinante.

Después de pasarme allí casi dos horas , salí y a causa de la luz mi vista se perdió durante un segundo, y solo necesite ese segundo para tropezarme y empujar a una chica que casi se cae.

- Perdón, lo siento, es que el sol...- intenté disculparme pero, ella sobresaltó a mis palabras.

- No te preocupes, la culpa es mía por mirar a la cámara sin prestar atención a mi alrededor- Su voz era dulce, por su acento, deduje que no era de aquí.- No soy de por aquí y por eso estaba haciendo fotos. Esperaba a ver que me esconde esta ciudad.

- Yo igual, si quieres podemos ir juntos.

- Por mi perfecto- esbozo una sonrisa donde se le marcaron unos preciosos hoyuelos.

No pude parar de mirarla, ese cabello rubio y ondulado, en el que se reflejaba el brillo del sol, sus ojos verdes en los que te perdías en la mirada, su sonrisa permanente en su fino rostro. Era perfecta.

En el camino ella paró de hacer fotos , yo me dispuse a observar lo que me rodeaba, hasta llegar a una pequeña torre, junto al rio. Al entrar recordé esa parte de la historia . 

Aquí era donde el oro procedente de las conquistas de America , se depositaban. Era raro que todos llegaran, ya que los barcos eran sometidos a grandes batallas con piratas. Estas disputas solo tenían un sentido; el oro, el tesoro, las riquezas, todos los bienes materiales . Mi infancia fueron esas batallas.

Me despedí de la chica , y empecé a andar como si supiera donde me encontraba y donde se encontraba mi casa. Sin pensarlo seguí los pasos ya realizados  y en un abrir y cerrar de ojos , ya estaba allí. Al ducharme, subí a la azotea y respirando hondo, me imaginé la historia de mi madre sobre todo lo que había vivido. Al volver a abrir los ojos pensé en ella , en la chica , en aquella que la había conocido, en su sonrisa, en los ojos, sus manos gélidas a pesar del calor, y me arrepentí de haberme despedido. Es verdad que no se podía fijar en mí, pero esta ciudad me daba esperanzas.

Al día siguiente me desperté en un tren... No podía ser, estaba ene el tren,¿que había pasado?¿porque había vuelto a un tren? ¿ y aquella hermosa ciudad? ¿Y la historia de mi madre? ¿Y la chica?¿ y esos momentos ? No podía ser que todo hubiese acabado.

Le di vueltas a mis pensamientos, lo único que deseaba y ansiaba era volver, volver a ese maravilloso lugar, pasar allí un solo día mas, con aquella chica en el Alcazar, paseándome por los jardines, con mi libro, hacerle fotos a todo.

Esto no podía quedar así.

De pronto, alguien interrumpió mis frustrados pensamientos. 

- ¿ Me echabas de menos? - no podía ser ella...

- ¿ Tu...?- era la chica, era su cabello rubio, sus ojos, su sonrisa.

- Si, soy yo, la chica rubia, Marta

- Yo Javier, encantado...

- Lo mismo digo.¿ y ahora? ¿ que hacemos?- me esbozó una pequeña sonrisa pícara.

- No se, a ver que nos espera.

 No sabía que iba a ser de mi vida, lo único que deseaba era volver a esa ciudad, a aquella ciudad, la ciudad que recibía el nombre de Sevilla.Donde todo empieza y nunca acaba.


Fdo. Monica M. 14 años

Mencion especial  Certamen literario escolar.