Catalina I de España

05.02.2015 18:55

Ser princesa en el 1800 no es una maravilla, pero tampoco me puedo quejar.

Mi padre siempre me dice que tengo el mismo color de pelo,rubio caramelizado y los ojos color avellana de mi madre; por desgracia nunca la conocí, ya que murió en el parto.

Mi padre ha caído gravemente enfermo y el médico teme su fallecimiento.Eso supone que me convertireé en reina con sólo dieciseis años, pero la ley lo prohibe si no contraigo matrimonio. Al parecer mi boda se celebrará en tres semanas con Alberto III de Napoles y una semana después será la coronación.

-Señora Catalina- Me dijo la sirvienta entrando en mi aposento- él ya está aqui.

- Ya bajo.- Le respondí sin mas remedio.

Me dirigí a saludar como es de cortesía.

- Princesa Catalina, - dijo haciendome una reverencia- me agrada conocerla, es usted como me la describió mi padre, muy guapa y de buena educación.

- Muchas Gracias- Le respondí ruborizada- y vos, ¿Quien sois?.- Le pregunté al joven de unos veinte años que acompañaba al principe.

-Soy Francesco y soy su escudero, y me complace conocerla - igual que el principe me respondió mostrándome una reverencia.

Más tarde les mostré el palacio y la verdad que les sorprendió; después deje al escudero con Blanca mientras yo me quedé con el principe por los jardines.No mostró ser engreido como cuchicheaban las doncellas, pero era muy pesado; sería mi próximo marido por lo que  me tenía que aguantar.

Los días transcurrieron de prisa, mi padre cada vez estaba más enfermo y los médicos decían que las posibilidades de llegar al verano eran escasas. Por una parte yo le había prestado mayor atención a Francesco que a mi prometido.

Hablé con Blanca para que hablará con Francesco y me contara que decía de mí, pero ella continuamente me repetía que no me enamorara de él porque no es con quien me había prometido.

Cada vez quedaba menos y una semana antes de la boda y raramente, el principe. Junto con Francesco me preguntaron si queria dar un paseo.

- Princesa Catalina- me dijo Francesco un poco nervioso y con voz temblorosa- No soy quien crees que soy; rumores me han llegado que bello parezco y me agrada; ya que soy el Principe Alberto III de Napoles.

- Perdón, no se si escuché bien,pero... ¿Usted el escudero es el principe?- Le pregunté muy extrañada.

- Así es; era un simple intercambio para ver si me amabas porque era el principe o porque de verdad me amas.- Soltó una sonrisa provocativa. 

Me quedé extrañada pero había que continuar; la semana la pasé con el verdadero principe, y fueron los mejores días, desde que mi padre enfermó pero rápidamente se acabó. En el día de mi boda falleció mi padre, sabía que al final llegaría pero no me imaginé que fuese el día más feliz de mi vida.

Poco a poco lo fuí superando y me convertí en Reina de España, junto a mi marido Alberto III de Napoles.

Monica M. 13 años.